Hierro bajo. Anemia ferropénica

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Hierro bajo. Anemia ferropénica

¿Te sientes cansado/a a pesar de que has descansado?, ¿Sufres de dolores de cabeza a menudo? ¿Sientes que no tienes fuerza muscular, que te cuesta hacer hasta las tareas diarias?  Entonces, sigue leyendo.

La anemia por deficiencia de hierro, es la forma de anemia más común del mundo. Se estima que afecta a 1 de cada 8 personas en el mundo.

A pesar de que se encuentra en muy pequeñas cantidades en nuestro organismo, el hierro participa en numerosos procesos biológicos imprescindibles para la vida. Uno de estos procesos es el transporte de oxígeno. El hierro se utiliza para fabricar la hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno por el cuerpo.

Etapas de la anemia:

1º Comienza por un aporte insuficiente de hierro en la dieta con respecto a los requerimientos.

2º Continua con el consumo de hierro procedente de los depósitos del organismo, dando lugar a un descenso de la ferritina sérica.

3º Si se continúa con un aporte insuficiente de hierro en la dieta, se compromete el hierro tisular, disminuyendo la saturación de la transferrina.

4º Si el balance negativo persiste se llega a la etapa más severa, la anemia.

Causas de la anemia:

– Dietas mal planificadas

– Pérdidas de sangre crónica

– Mayores requerimientos

– Mala absorción de hierro

Este déficit se pueden producir a cualquier edad, pero hay etapas o situaciones en las que hay mayores requerimientos o menor absorción de este mineral.

Etapas de la vida o situaciones con mas riesgo de anemia:

  • Anemia en bebes: Más común en niños prematuros y niños con lactancia artificial.
  • Anemia en la adolescencia: Es una etapa con mayores necesidades, pero con una buena alimentación no suele haber problemas.
  • Anemia en mujeres jóvenes, debido al sangrado menstrual. Esto aumenta los requerimientos de este mineral, y esto le hace un grupo más vulnerable.
  • Anemia en el embarazo, por tener aumentadas las necesidades de hierro. Los requerimientos varían en los distintos meses de embarazo, son sobre todo los últimos meses donde se concentran las mayores necesidades.
  • Anemia del deportista, por tener aumentadas sus requerimientos. Especial cuidado deben tener, las mujeres deportistas en edad fértil, ya que se junta la mayor necesidad de hierro con las pérdidas de hierro en sus ciclos menstruales.
  • Anemia en cirugía bariátrica: Pueden tener una peor absorción del hierro.

Síntomas de la anemia:

– Sentirse cansado o débil, a pesar de haber descansado. Tener baja vitalidad y un cansancio extremo haciendo actividades de bajo impacto.

– Poca resistencia al ejercicio o al trabajo físico. Pérdida de fuerza muscular.

– Piel más pálida. Uñas quebradizas, caída de cabello.

– Dolores de cabeza e insomnio. Problemas de concentración, mal humor.

– Mareos y nauseas. Por disminución de la cantidad de oxígeno que llega a las células.

– Disminución de la termogénesis

Tratamiento de la anemia:

– La forma ideal es mediante una dieta adecuada, por ello, el principal tratamiento se centra en hacer cambios en los hábitos alimentarios y una planificación de la dieta.

– Suplementación con sales de hierro por vía oral. Suele corregir la deficiencia en la mayoría de pacientes. La suplementación siempre debe ser pautada por un médico. Hay distintos tratamientos, el principal es a través del sulfato ferroso. A la hora de tomarlos, hay que tener en cuenta, que tanto fármacos como alimentos, pueden interferir en su absorción por lo que hay que adaptar la toma a estas circunstancias. Y además, que el hierro oral no suele ser fácil de asimilar, ya que con frecuencia provoca efectos secundarios como, dolor abdominal, diarreas, estreñimiento, dispepsia, náuseas y/o vómitos.

Por todo lo visto, es importante prevenir este tipo de anemia a través de una dieta que cubra nuestras necesidades de hierro.

Alimentos ricos en hierro:

– Moluscos como los berberechos, almejas, chirlas y mejillones.

– Sangre e hígado. En carnes como la de buey y caballo, y aves como la codorniz.

– Legumbres: como lentejas, habas, garbanzos o la soja.

– Frutos secos como los pistachos y semillas como las pipas de calabaza o girasol.

– Verduras de hoja verde como algas, espinacas, borraja.

– Cereales integrales.

– Yema de huevo.

Consejos:

– Acompaña los alimentos ricos en hierro, con alimentos ricos en Vitamina C. Esta reducirá el hierro férrico de los alimentos a  hierro ferroso, que será más absorbible por el organismo.

– Si te gusta tomar café o té, deja que pase al menos media hora, entre la comidas rica en hierro y el café o té, ya que se forman compuestos insolubles menos absorbibles por el organismo.

– En algunos casos, cocer, germinar, fermentar o remojar determinados alimentos pueden aumentar la absorción del hierro en estos.

Si crees que puedes estar consumiendo menos cantidad de hierro de lo que necesitas, o tienes dudas, te recomendamos que lo compruebes con nuestra aplicación gratuita Nutrexact, descárgala aquí. Introduce los alimentos consumidos durante un día, ve a balances, y selecciona dentro de minerales, el hierro. Comprobarás si llegas a los requerimientos nutricionales de hierro que tu organismo necesita.

Foto de portada procedente de https://www.freepik.es/foto-gratis/render-3d-de-celulas-de-sangre-sobre-fondo-abstracto_1216107.htm. Designed by Freepik

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